Tampico hermoso ¡oh puerto tropical!,
Tú eres la dicha de todo mi país,
Y por doquiera de ti me he de acordar,
Por tu tesoro al pobre haces feliz.
Tampico hermoso. Samuel Manzano Lozano.
Nací en Tampico Tamaulipas. Recuerdo una infancia dichosa. Hasta la tierna edad de 9 años, cuando tuvimos que emigrar(mi familia y yo)a Monterrey. Pero, a esa edad, cuando tomamos ese camión que nos llevaba a una nueva vida, yo me aferraba, y pensaba:¡regresaré! regresaré y todo será igual.
Me tomó 10 años regresar. Decidí que Tampico sería mi base para estudiar mi carrera profesional. Fui feliz. Por segunda vez, mis recuerdos ligados a este puerto son placenteros. Desgraciadamente, tuve que emigrar, esta vez a Jalisco. Para toda persona que quisiera saber (y la que no también), pregonaba que yo era jaiba. La jaiba de Tampico. Me salía por los poros el regionalismo de mi ciudad. Exageraba en mis descripciones de lo bonito que es. Supongo que como cuando una madre chulea a sus hijos. Va más allá.He querido regresar a Tampico, ya siendo adulta. Pero el destino no me lo ha permitido. Hace un año lo pedí. Lo pedí de corazón y no se me cumplió. Ignoro la razón.
Si hoy escribo de Tampico no es para ofertarlo como sitio turístico, ni para exhibir que soy jaiba. Hoy escribo con la tristeza que me causa el estado en como lo han dejado.
Tampico ha sido ultrajado, vejado, amenazado, vitupereado, acosado. Hay silencio a voces. Hay ganas de decir basta...pero vence el miedo. ¿Cuántos habitantes hay en Tampico? ¡hablen los de Cd. Madero! No se den por vencidos gente del Moralillo...
No se den por vencidos ¡por favor!
No quiero escuchar que me digan...¡ah! eres de Mata-ulipas, tu "droguernador", sabes que ahora se le dice también ta-ta-ta-ta-ta-maulipas (como ráfaga de un cuerno de chivo).
No quiero.
Quiero que me chuleen las playas.
Que me digan que disfrutaron su estancia.
Que hay inversiones, que hay trabajo.
Que viven en paz, aunque exista la maldad.
Que estos entes sepan que todo tiene límites, y que no hay mal que dure 100 años.
Quiero recuperar mi Tampico hermoso, ese que hacía alusión Antonio Aguilar. Ese que me complacía nombrar, al que sabía que podría regresar cuando las cosas estaban mal.
Donde viven mis amigas y la gente que quiero.
Donde crecí, donde estudié, donde quiero estar.
Resistan...
La lucha no está perdida. Apenas comenzará.
Amén.
*Fotos obtenidas de google.





